AtletasHistoria

CÉLTICOS DE OTRA ÉPOCA: Estela Estévez

Estela Estévez ha sido, junto con Julia Vaquero, las atletas femeninas más emblemáticas de la historia céltica en atletismo.

Pasó trece años de su vida recorriendo las pistas de España y de parte del mundo vestida de azul celeste. En sus primeros años se ayudó del afecto y comprensión por todas partes, relaciones casi familiares con compañeros y directivos, el club y la gente del club eran todo lo mismo para ella. Fueron años de muchos sacrificios hechos para que los atletas pudieran participar en todas las competiciones posibles. Las posibilidades económicas del Celta no eran muy grandes y, sin embargo, todo se daba por bueno con tal de ver competir fuera de Vigo a los atletas de su época.

Maria Estela Estévez Barreiro nació en Vigo el 24 de Febrero de 1965 y actualmente ejerce de entrenadora y descubridora de nuevos talentos del atletismo. También ha estado corriendo en alguna que otra carrera para mantener la forma y seguir ligada a ese deporte que tanto le gusta. Por ella no parecen pasar los años.

Como aquel afamado roedor mejicano que se popularizó por su gran velocidad en la televisión infantil poco antes de que ella naciera, Estela ha corrido como el propio Speedy González hasta lograr figurar entre los seis mejores atletas de siempre en nuestro país.

Entre finales de los setenta y mediados de los noventa, esta corredora viguesa ha realizado grandes marcas que la han llevado a ser toda una leyenda de nuestro atletismo y eso que antes no se gozaba del material y las comodidades que hoy en día disponen los grandes atletas. El Celta se movía todo lo posible para dotar a sus atletas de todas las comodidades necesarias para competir y tocar el éxito: material deportivo, preparación, buenos hoteles… Pero Estela Estévez recuerda como por entonces tenían que cuidar sus pertenencias para no gastar más de la cuenta:  “Los atletas respondíamos con igual generosidad luchando hasta el último aliento para poder colocar la camiseta celeste en los lugares más honorables, alargando lo más posible la vida de nuestras zapatillas, muchas veces cosidas y recosidas para aliviar en lo posible la carga que soportaba nuestro Celta”.

Entrenada por Oliva Román, ya en 1978, consiguió proclamarse vencedora de la primera edición de la Carrera Popular de Santiago en la carrera escolar, repitiendo victoria al año siguiente en la carrera absoluta por delante de gente como Rosa Mota, Esther Pedrosa y Fátima Paz.

La humildad de corredores como Estela no tenía fin, que recuerda más méritos que tuvo que hacer el club para engrandecer su carrera y la de otros atletas:  “Sacrificios también cada vez que llegaban las competiciones de Liga y debíamos duplicar nuestra participación para arañar unos pocos más de puntos que pudieran salvarnos de un descenso o llevarnos al ansiado salto a la máxima categoría”.

En 1980 continuó con su gran proyección deportiva al quedar campeona gallega juvenil en campo a través en Doniños (Ferrol), campeona de España de campo a través por clubes y federaciones, subcampeona en 1.500 m del Campeonato de España de San Sebastián y primera fuera de concurso (invitada por la RFEA) en 1.500 m de España Júnior en Barcelona. Sus actuaciones le llevaron a convertirse en internacional.

Continuó cosechando grandes éxitos nacional e internacionalmente a o largo de su dilatada carrera, solamente interrumpida por el nacimiento de su primer hijo en 1987. Su única ilusión era llevar el nombre del Real Club Celta lo más alto posible, algo que consiguió en los JJ.OO. de Barcelona 92 al conseguir participar como céltica en las olimpiadas. Estévez logró la 19ª clasificación del total de participantes en 3.000 m con 8:55,72.

Así pues, fue olímpica con el Celta y luego se marchó, triste por dejar su hogar de toda la vida, pero obligada por los desplantes de quienes manejaban el cotarro en aquel momento. A pesar de ello, siempre llevó en sí misma el azul celeste “porque la gente pasa pero las instituciones permanecen”.

Creo que no hace falta destacar mucho el sentimiento celtista de esta sensacional atleta viguesa, pero me veo en la obligación de resaltar su celtismo por medio de unas palabras que dedicó en su día para el diario Faro de Vigo:  ” Cada vez que recibía la llamada de la selección y salía con ella al extranjero a defender los colores de España, tenía muy presente que corría por mi país, pero también por mi Celta, que era para quien en realidad estaba corriendo, porque aunque la camiseta sea roja y gualda, el escudo celtiña lo llevaba bordado en el corazón”.

Para Estela el atletismo lo ha sido todo. Fue su infancia y su adolescencia, su rodaje y preparación en la vida, acompañada de grandes personas que la educaron en muchos aspectos: en el sufrimiento, en la fuerza de voluntad, en el coraje, en la perseverancia, en la alegría, en la sinceridad… Todo ello lo obtuvo de su familia deportiva: Su madre, la entrenadora Oliva; su padre, su directivo primero y el consejero de siempre; y sus hermanos, tantos y tantos compañeros entrañables.

Así es el atletismo para esta gran celtista, orgullo de nuestros sentimientos que adora el atletismo por muchas razones, un de ellas, su pareja. Muy resumida, esta es la dilatada experiencia de una gran corredora que soportó muchos días de dureza, aunque también de dulzura.

Txema Ereaga: http://fameceleste.blogspot.com.es/

Anterior post

SIGUIENDO LA PISTA

Siguiente post

Calle 3 ¡DETRÁS DE LOS TACOS!