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CÉLTICOS DE OTRA ÉPOCA: Dolores Pedrares

Otra de esas grandes deportistas que han vestido de celeste es María Dolores Pedrares Alonso, también conocida como ” Loly “. Nació en Tui, el 17 de Enero de 1973 y actualmente se halla retirada del deporte y felizmente casada con el discóbolo cubano Frank Casañas, otro excelente atleta que se nacionalizó español y compitió en diferentes Olimpiadas con Cuba y España.

La tudense se inició en el Real Club Celta y comenzó con lanzamiento de disco hasta 1997, momento en el que abandonó su tierra natal para fichar por el Club Valencia Terra i mar. Dejó unas marcas de 51,02 metros en disco, su primera especialidad, y de 57,16 metros en martillo, este récord de España en aquel año, además de vigente récord céltico y de Galicia.
Loly cambió de modalidad porque sus condiciones físicas se adecuaban más al lanzamiento de martillo. Si entrenador, Raúl Jimeno, y ella se arriesgaron y la cosa salió bien, la gallega dejó el disco pese a ser una modalidad de su agrado.
El lanzamiento de martillo no es un deporte de multitudes pero, por el contrario, está cargado de medallas españolas. Un ejemplo de ello es Dolores Pedrares. Loli pertenecía al Club Valencia Tierra i Mar cuando consiguió la medalla de oro en el Campeonato Iberoamericano de Río de Janeiro. Oro en lanzamiento de martillo. Allí es donde conoció al amor de su vida, el cubano Casañas.
La atleta tudense mostró sus grandes cualidades durante su trabajada carrera deportiva. Hasta en cuatro ocasiones fue campeona de España en martillo (en 1999, 2000, 2001 y 2002). En el 2007 alcanzó la segunda mejor marca nacional con 63,70 metros. Como internacional por España, desde 1998 participó en cinco Campeonatos Iberoamericanos, destacando sus participaciones en Lisboa 1998 (con un sexto puesto), el oro en los de Río de Janeiro 2000, y dos bronces en Guatemala (2002) y Ponce, Puerto Rico (2006). También participó en tres Campeonatos de Europa (Budapest 1998, Munich 2002 y Göteborg 2006), en el Campeonato del Mundo de Sevilla 1999 y en los Juegos del Mediterráneo en Almería 2005 .
Dolores Pedrares agradece la aparición del deporte en su vida, pese a que éste no goce de tanta importancia como el fútbol : ” Yo me siento reconocida en el entorno que me rodea y en el mundo del atletismo. Desde luego que no me siento reconocida como se sienten los futbolistas . Es como todo, eres reconocida cuando tienes éxito. Aparte, nuestra temporada es muy corta porque aunque entrenamos todo el año, sólo competimos los meses de verano “.
El deporte le ha ayudado como persona. Es muy formativo y le ayudaba a superarse, a luchar por algo. Si su vida no hubiese sido un caminar hacia el deporte, no tendría la misma personalidad. ” No sé si mejor o peor , pero desde luego , la misma no “.
Su vida personal cambia con su participación en Campeonatos Iberoamericanos de Río de Janeiro 2000. Allí no sólo se vino con el oro en el bolsillo, pues también conoció a una persona que aún vale más que el oro para ella, su actual marido Frank Casañas. Coincidieron en varias citas deportivas hasta hacer oficial su relación. Ella se hallaba entrenando en tierras cubanas hasta que inició aquella relación con el discóbolo que desembocó en un bonito matrimonio. Ambos vivieron en un piso de alquiler en Madrid, hasta marcharse a La Coruña, donde la tudense tenía una casa en la que ambos atletas se instalaron felizmente.
En 2008 abandonó la práctica del deporte ” pues aunque el atletismo es lo que más me gusta del mundo, después de Frank, naturalmente, queremos tener hijos e incluso atender algunas ofertas profesionales de trabajo, que no puedo cumplir por las exigencias de mis entrenamientos “.
Ya con 35 años había alcanzado muchos objetivos, pues si no se encontraba al nivel de conseguir mínimas para Olimpiadas, campeonatos mundiales o europeos, la mejor opción era renunciar, ya todo carecería de motivación.
Loly Pedrares es otra de esas grandes atletas que han tenido el honor de competir con el Celta y de las que han competido internacionalmente con España. Su amplia experiencia en competiciones internacionales le han dado a conocerse con el paso de los años hasta su retirada en 2008. Contó con la ayuda de un gran entrenador como Raúl Jimeno. ocho veces campeón de España de martillo en los años ochenta. La atleta tudense causó baja en la Federación gallega y fichó para el Castilla y León mientras se ejercitaba en calidad externa en la Residencia Blume de Madrid, todavía bajo la supervisión de Jimeno. El Celta se enorgullece de sus primeros años como céltica (en la modalidad de disco) y de los éxitos cosechados fuera del club con el lanzamiento de martillo, modalidad que se le dio aún mejor.
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