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CÉLTICOS DE OTRA ÉPOCA: Ángeles Mandado

    Muchos atletas engrandecieron el nombre del Real Club Celta, y Ángeles Mandado Quintela (Vigo 1950) fue uno de esos deportistas. Desde Faro de Vigo y Vida Atlética de Galicia nos encontramos con amplios resúmenes de la vida deportiva de esta viguesa que tantas alegrías dio al deporte gallego.
A lo lejos, las Cíes se mostraban grandiosas y contemplativas. En Samil, unos jóvenes que disfrutaban de la playa decidieron anudar unas algas y convertirlas en una trenza larga para realizar saltos de altura. En el grupo se hallaba Ángeles Mandado, que se mostró con una agilidad imprevista, lo que llevó a uno de sus amigos a decirle que debía acercarse a Balaídos para practicar atletismo.
A Balaídos llegó y se encontró tutelada por Antonio Fernández, el único entrenador a lo largo de su carrera. Fueron tiempos en los que el Celta llegó a contar con una amplia plantilla de 102 hombres y 59 mujeres atendidas por seis preparadores, entre los que se hallaban el ya mencionado Antonio Fernández, Alfonso Ortega, Fernando Martínez y la primera mujer perteneciente al cuerpo técnico, Oliva Román.
De saltar altura y longitud inicialmente pasó a correr los 100, 200 y 400 metros de manera eficaz. Tocó la cúspide en 1969 cuando, en Madrid, se convirtió en campeona de España de 400, dando así un crucial paso adelante puesto que en 1968 había sido segunda.
Tras destacar en el Comesaña pasó a formar parte de la sección atlética del Real Club Celta. Cuando el año 1967 estaba aportando ya sus últimos suspiros, Vigo volvió a disfrutar de su tradicional Gran Premio de Navidad, prueba de pedestrismo con tradición. Mientras en categoría masculina, la pugna entre Javier Álvarez Salgado y Carlos Pérez se resolvió al sprint a favor del primero, entre las mujeres se hizo notar Ángeles Mandado. En un recorrido de 750 metros fue mejor que sus compañeras de equipo Loly García y Pilar Sanmartín, dos de las grandes atletas que también hicieron mucho ruido en esta modalidad.
Ese factótum que es Alfonso Posada escribió entonces en Atletismo Español: “ Hay que resaltar los extraordinarios progresos en resistencia de Ángeles Mandado , que el verano pasado hizo 12.7 en 100 y 26.6 en 200 ”. Y le auguraba un porvenir halagüeño: “ Ángeles puede hacer “estragos” en la próxima época de pista ”.
Las marcas que le atribuye Posada en 100 y 200 en ese verano de 1967, no las había conseguido Ángeles en los Campeonatos de España celebrados en Vallehermoso, en Madrid. Había realizado peores registros y no estuvo en la final de estas pruebas. Pero sí tuvo la oportunidad de arañar una medalla de bronce con el equipo de Pontevedra en el relevo de 4×100 metros, en el que también estaban Rodríguez, Filgueira y Guzmán. Gipúzkoa ganó con 50.6, Barcelona hizo 50.7 y Pontevedra 50.9.
Todavía no había llegado el momento cumbre para Ángeles, pero se estaba acercando. Cierto es que también ella ponía todo su empeño porque para nada rehuía el entrenamiento a diario. Y no debe sorprender tanto entusiasmo porque ha llegado a confesar que acaso los momentos más gratificantes de su vida los encontró siendo atleta.
Para ella fue un período de tiempo excepcional. Los Campeonatos de España de 1968 volvieron al escenario de Vallehermoso, en el mes de Julio, y allí, después de imponerse en una de las semifinales de 400 metros, obtuvo la medalla de plata con 59.5. La victoria, clara, fue para Josefina Salgado con 58.5. La tercera posición la ocupó María Rosa Sierra, 59.7.
Los Campeonatos de España de 1969 se disputaron en Vallehermoso, en los primeros compases de Julio. La consagración atlética de Ángeles se produjo en aquel momento. La viguesa, triunfadora también en su serie, finalizó en 58.2, lo que significaba el récord del campeonato. Josefina Salgado terminó en 59.0 y Catalina Marcos en 1:00.3. La sexta posición la ocupó otra viguesa: María Dolores García, 1:02.0.
Para que la felicidad fuera completa, le llegó la ocasión de ser internacional. Acudió a Atenas donde, el 16 y 17 de Agosto, hubo el enfrentamiento femenino Grecia-España y otro masculino de categoría júnior entre ambos países. Las mujeres españolas vencieron 66 a 51, y los jóvenes de nuestro país sucumbieron con holgura: 131 a 81.
A pesar de que su novio le indicaba que no se desplazara, ella, viéndose ya recuperada, no perdió tan golosa oportunidad de defender a su país.  Su empuje solo le valió para cerrar la clasificación de los 400 metros (1:01.2), batida por la helena Dimosthemous (59.0), Josefina Salgado (59.3) y la otra competidora griega, Rieizi (1:00.0).
Mandado no fue más veces internacional por España porque no le dio tiempo, quizás fuera falta de continuidad en el atletismo.
En 1970 se casó con Manuel Ángel Rivas, también atleta, y tuvo descendencia muy pronto. Abandonó ese año el deporte en el que tanto había disfrutado y tanto hizo disfrutar a los demás.
Ángeles compitió orgullosa por defender los colores del Celta, de su ciudad y de su país. Ella forma parte de la valiosa historia del deporte vigués que tanto engrandecieron otros atletas como Carlos PérezAlejandro GómezJulia VaqueroLoly García, Álvarez Salgado o Marisa García, entre muchos otros. Todos ellos son el ejemplo de otros deportistas vigueses que en la actualidad tratan de emular a estos ídolos célticos del pasado. Ángeles Mandado Quintela fue todo una campeona de España en 400 metros lisos, de esas que llegaron a ser internacional y de las que pudo escribir muchas más páginas de historia de no ser por la escasez de tiempo disponible.
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